lunes, 17 de agosto de 2009

THE TRUTH IS OUT THERE...


Como ya expusimos en al artículo Anunnaki://Identificando Anomalía/Parte II, una vez anulada la rebelión y confinada la Anomalía en la Tierra, el Creador del Universo, en total armonía con las altas jerarquías colonizadoras, puso en marcha la segunda etapa de su Plan de Contingencia destinado a extirpar el “tumor canceroso” de la rebelión: Procedió a la directa creación del Hombre “a su imagen y semejanza”, ordenando y adaptando la Tierra –ahora en cuarentena- a nuevas condiciones de vida que hicieran posible esta tarea.

¿El propósito de esta creación? demostrar en el mismo terreno de los rebeldes cuál ideología era la más conveniente para el Universo. La raza humana sería el medio de prueba. El Hombre estaría expuesto a ambas influencias y dotado de libre discernimiento para decidir por sí mismo a cual adherirse.

Este proceso, de importancia decisiva a nivel cósmico, requeriría a partir de entonces de un monitoreo permanente y exhaustivo que abarcara todo el planeta ... pero sin que sus habitantes se percataran. Por ello, al inicio de este periodo y poco antes del reordenamiento geológico de la Tierra a causa del caos provocado por el asteroide, las fuerzas leales, mediante un despliegue tecnológico y económico de inmensas proporciones que habla por sí sólo de la importancia de los sucesos que ocurrirían en la Tierra, colocan en el escenario en el que se desarrollaría la gran lucha ideológica -con el propósito de transmitirla fielmente al resto del Universo habitado-, una enorme estación espacial de monitoreo de avanzadísima tecnología: LA LUNA, la cual es instalada en una órbita de tal forma sincronizada que su cara visible apuntaría permanentemente hacia la Tierra para permitir así las labores de monitoreo. Estaría de tal manera camuflada que parecería a simple vista un satélite natural, a fin de no influenciar el devenir “normal” de los futuros y cruciales sucesos que debían ocurrir en la Tierra a partir de entonces.

Dadas las nuevas circunstancias ambas fuerzas, las leales y las del lado oscuro, tendrían así las mejores condiciones para vigilar e influir a la Tierra y a sus habitantes a su manera y para el estricto cumplimiento de los propósitos que las impelen: las que crearon al Hombre, para con él poder probar la importancia, permanencia e inmutabilidad de sus principios y leyes, y justificar la extirpación definitiva de la rebelión; las rebeldes, para utilizar a la raza humana como el medio preciso que pudiera probar la validez de su alzamiento contra la autoridad del Creador y su Sistema y así poder sobrevivir, expandir su ideología y tomar el control.


Las fuerzas leales al Creador estarían vigilando desde arriba. Sólo permitirían un acceso controlado a la Tierra de otras entidades inteligentes del Universo, ya sea para fines de estudio del escenario del conflicto y sus protagonistas, o de colaboración en el proceso de toma de conciencia de la Humanidad. A su vez controlarían a las fuerzas rebeldes, en el sentido de permitirles revelar sus propósitos, pero evitando que abandonen el planeta y que acaben directa o indirectamente con los seres humanos.

Los enclaves o bases principales de vigilancia y monitoreo de las fuerzas leales se encontrarían -según analizaremos a continuación- en nuestro satélite "natural" la Luna, la que estaría siendo utilizada como base principal de operaciones y como una inmensa antena receptora y transmisora de señales.

Complementariamente, orbitando la Tierra podrían haber naves de proporciones gigantescas, invisibles al ojo humano, emplazadas con la misión principal de servir como estaciones de enlace intermedias para el proceso de monitoreo, en especial para señales de telecomunicaciones finamente moduladas. De ambos lugares se desprenderían continuamente naves de menor tamaño para fines más específicos. Sin perjuicio de lo anterior, periódicamente se estarían enviando misiones a terreno con el objeto de mezclarse con la humanidad e intervenir en forma directa donde sea necesario.

Los enclaves de las fuerzas rebeldes se encontrarían abajo, en la Tierra, principalmente en la mítica Shambhala/Agharta, ubicada como ya vimos en algún lugar del Asia Central, oculta a nuestra civilización mediante poderosos medios tecnológicos y psíquicos y por las cadenas montañosas más altas e inaccesibles del mundo, además del temible Desierto de Gobi, con sus enclaves de apoyo ubicados tanto en el fondo de los oceános, mares y grandes lagos como profundamente bajo la superficie de la Tierra, todos ellos conectados entre sí por un intrincado sistema de galerías subterráneas que partiendo de Agharta circundarían el globo. De ellos saldrían a influir a la Humanidad, ya sea individual o colectivamente, bajo distintas manifestaciones y formas.


Ambos bandos trabajarían intensamente para justificar su ideología ante un Universo que observa expectante el desenlace, del cual dependería el derrotero futuro de toda la Creación. Los habitantes inteligentes y evolucionados del Universo entero se mantendrían permanentemente informados de este trascendental proceso, a través de la transmisión de señales desde emisores de altísima tecnología instalados en la Luna.

Pues bien, a pesar de lo fantásticas que parezcan, las afirmaciones anteriores tienen fundamentos bastante documentados que las avalan, muchos de los cuales el lector seguramente conoce puesto que circulan profusamente en internet, aunque al exponerlos bajo este nuevo enfoque, de carácter holístico, esperamos que puedan contribuir a demostrar que nuestro planteamiento podría ser perfectamente real, que nos movemos en un marco vivencial ostensiblemente mayor... y que no estamos solos.

¿ES LA LUNA UN SATÉLITE DE OBSERVACIÓN ARTIFICIAL?


La idea que la Luna es una especie de estación o nave espacial la habían postulado ya dos experimentados científicos de la Academia Soviética de Ciencias: Mijail Vasin y Alexander Sherbakov. Su teoría – publicada en la revista soviética Sputnik en los años 60 - declara que la Luna no es un satélite natural de la Tierra, “... sino un inmenso planetoide hueco, realizado por alguna civilización avanzada y técnicamente preparada, y colocada en órbita sincronizada alrededor de la tierra hace muchos siglos”. Según estos científicos, “probablemente tenía una capa doble: la base, un denso armazón blindado de un espesor de unos 30 km, y sobre él una cubierta menos compacta, una capa más fina, de unos 4,5 km”. (Don Wilson. "La Luna, una misteriosa nave espacial". Editorial Pomaire).

Proponen que la proporción mayor de masa lunar está concentrada en la parte central de la esfera, en su núcleo, que tiene un diámetro de unos 3.100 kilómetros, y que entre éste y la armazón blindada queda un espacio de unos 100 km para efectos de almacenamiento de los gases necesarios para la respiración y para otros fines tecnológicos

Al respecto, es interesante notar la característica principal del movimiento combinado de rotación y traslación de la Luna en torno a la Tierra: Nuestro satélite muestra siempre la misma cara dirigida hacia la Tierra. Este fenómeno se debe a que en dar una vuelta completa sobre su propio eje (rotación) la Luna tarda 27 días, 7 horas, 43 minutos, 11,47 segundos, que es exactamente el mismo tiempo que demora en dar una vuelta completa a la Tierra (revolución sideral). La causa podría haber sido la misma que la del planeta Mercurio, el cual tiene una “rotación capturada” debido a su cercanía a la gran masa del Sol, pero en el caso de la Luna la diferencia de masa con la Tierra no es tan significativa como para producir este “frenaje rotatorio”.

Otra coincidencia, prácticamente imposible de explicar a partir de causas naturales, es que las dimensiones angulares de la Luna sean iguales a las del Sol cuando la observación se efectúa desde la Tierra, lo que podemos evidenciar claramente durante los eclipses de sol.


Cabe también esta pregunta: ¿Cómo es posible que esté girando alrededor de la Tierra un cuerpo celeste tan grande y tan pesado en relación a ella? Ya el afamado escritor y científico Isaac Asimov había señalado que la Luna es un capricho de la naturaleza celeste porque, según todas las leyes cósmicas, la Luna no debería estar girando en torno a la Tierra debido a que ningún otro planeta del Sistema Solar tiene un satélite girando alrededor tan grande y tan pesado con relación al mundo que circunda. En efecto, la Luna tiene una cuarta parte del tamaño de la Tierra. El satélite más grande que gira alrededor de otro planeta es uno de los de Júpiter, que sólo tiene una decimoctava parte del tamaño de éste. La Luna es un caso único en el sistema solar, pues, si nos atenemos a las leyes que lo rigen, nuestro satélite debería tener a lo más unos 45 kilómetros de diámetro y tiene... ¡más de 3.200!

Cuando se comprobó después de los viajes a la Luna que su naturaleza era marcadamente diferente a la de la Tierra en composición y antigüedad, se desecharon las antiguas teorías de que se trataba de un mundo hermano de la Tierra que pudiera haber comenzado a existir paralelamente a ésta, ya sea escindiéndose en una de las primeras fases de formación del planeta, o tal como lo postulara Charles Darwin -hijo del autor de la teoría de la evolución- pudiera haberse separado posteriormente de la Tierra luego de una colisión del planeta con otro objeto cósmico.


La teoría más reciente plantea que la Luna se habría formado en otro lugar y que habría sido captada posteriormente por la gravedad terrestre. Esta teoría tampoco tiene asidero firme, ya que no es fácil comprender cómo la Luna pudo acercarse a la Tierra justo en el ángulo exacto y a la velocidad precisa para quedar atrapada en una órbita casi circular y sincronizada a nuestro alrededor. Si así hubiera sido, la órbita de la Luna debería ser alargada y elíptica en vez de la casi circular que sigue en torno a la Tierra.

Además, casi todos los satélites del sistema solar giran alrededor de sus respectivos planetas en el plano de su ecuador orbital pero la Luna no. Otro dato digno de tener además en cuenta es que la Luna se aleja un metro y medio cada 100 años.

En la edición del 16 de agosto de 1969 de la publicación científica Science News se afirmó que la superficie exterior de la Luna contenía titanio, zirconio e itrio en cantidades mayores que las estimadas en la actualidad para las rocas terrestres o en general, para el Universo (algunas de las rocas lunares recogidas por los astronautas del Apollo contenían 10 veces más titanio que la roca terrestre más rica en ese elemento. Las lunares contenían oxido de titanio en un 12 %, mientras que en las rocas terrestres la cantidad de este oxido es de 4,3 %). Cabe tener presente que el titanio es utilizado entre otras cosas en la industria aeroespacial, principalmente por su alto punto de fusión. También en las rocas traídas desde la Luna se han encontrado minerales desconocidos, tal como una especie de silicato de titanio-hierro-circonio conteniendo cantidades menores de otros 8 elementos (entre ellos aluminio y sodio), y latón, que como aleación no existe en la naturaleza, siendo un producto -al menos en nuestro planeta- de la actividad de seres inteligentes.

También debemos considerar la ligereza y baja densidad de la Luna: Esta tiene solamente el 60% de la densidad de la Tierra. Debido a lo anterior, el Dr. Gordon McDonald, científico de la NASA, publicó en la edición de junio de 1962 de la revista Astronautics, un informe en el que afirmaba que, de acuerdo con los análisis del movimiento de la Luna, ésta parecía estar hueca y, aunque los datos astronómicos eran reducidos, exigían que el interior de la Luna fuera menos denso que las partes exteriores. El informe terminaba diciendo que la Luna se asemejaba más a una esfera hueca que a una homogénea, lo que viene a corroborar la teoría de Vasin y Sherbakov que postula que está, no natural, sino artificialmente hueca (se debe mencionar no obstante, que el Dr. McDonald no creía que la Luna fuera hueca y consideraba que existían incongruencias en el desarrollo numérico de la teoría lunar; es decir, no aceptaba los resultados del estudio y consideraba que las conclusiones a que había llegado se debían a errores).

En lo que respecta a los cráteres lunares, la anomalía mayor que se detecta es la de que, a pesar de su enorme tamaño sean sorprendentemente poco profundos. Cráteres de 70 o incluso 150 km de diámetro no tienen más que 3 ó 4 km de profundidad, como si debajo de la primera capa de la superficie lunar hubiera algo denso y duro que impidiera la formación de agujeros más profundos.

El cráter Clavius, por ejemplo, tiene un diámetro de 220 km y sin embargo en su punto más profundo mide menos de 4 kilómetros y medio. Esto contradice los cálculos de impacto de meteoros tan grandes como los de billones de toneladas que han caído sobre la Luna y que han dejado sólo cráteres anchos y poco profundos. Incluso los cálculos más conservadores indican que un meteoro de 15 km de diámetro habría penetrado en su superficie hasta una profundidad de 4 ó 5 veces el diámetro. Sin embargo, el más profundo de los cráteres conocidos, el Gagarin, tiene 280 km de diámetro y sólo 6 km de profundidad.

Los análisis llevados a cabo tras el impacto de un meteorito ocurrido el 13 de mayo de 1972 sobre la superficie lunar, determinaron que el espesor de la corteza es de alrededor de 60 km, ¡el doble del espesor medio de la corteza de cualquiera de los continentes de la Tierra! Sería imposible para la Luna haber producido tal cantidad de lava sin deshacerse por completo. ¿Qué hay entonces en su interior?

Según la teoría Vasin-Sherbakov, “Cuando el meteorito choca contra la cubierta exterior de la Luna, ésta actúa como una capa amortiguadora de los golpes y el cuerpo extraño tropieza con una impenetrable barrera esférica. De este modo, sólo queda ligeramente ‘abollada’ la capa de 30 km de planchas blindadas y la explosión se limita a lanzar trozos de la cubierta por el espacio, que recordemos, tendría unos 4,5 km y que es la profundidad media de los cráteres” (ibid.)

Al parecer, una misteriosa capa bajo la corteza y los mares conteniendo alto nivel de hierro estaría dando la razón a la teoría de estos científicos rusos. Según los informes de los estudios sísmicos sobre la Luna, se afirma que allí existen una serie de cinturones de "actividad" de al menos 1.000 Km de largo y otros 1.000 Km de profundidad. Unas de las posibilidades consideradas es que estos cinturones estén conformados por bloques encajados de hierro, pero, ¿cómo explicar una formación "natural" de 1.000 kilómetros de bloques perfectamente alineados?


Por otro lado, las misiones de exploración lunar demostraron que en ciertas zonas la fuerza de gravedad es más fuerte que en otras debido a una mayor concentración o densidad de masa (cuando sobrevolaban los mares lunares las tripulaciones del programa Apolo notaban que sus naves aceleraban y daban un tirón hacia abajo). Los científicos explicaron que se trataba de zonas de mayor densidad o concentración de masa y las denominaron mascones. Lo curioso es que los mascones están únicamente situados en mares de forma circular y en algunos de los cráteres circulares de fondo oscuro. ¿Extraña coincidencia?

Es curioso además que las cuatro quintas partes de los mares se encuentren en el lado de la Luna que da hacia la Tierra y que dentro de los mares -la mayoría de ellos extrañamente circulares- casi no halla cráteres.

Por último podemos mencionar que la Luna es asimétrica y presenta una extraña combadura -dieciséis veces mayor de lo normal que se podría explicar por la fuerza de gravedad de la Tierra- y que se ubica, paradójicamente, en su cara oculta. Dicha combadura supone que esta cara de la Luna tiene una altura de 6 a 9 km más que la otra, lo que nos lleva a preguntarnos acerca de la fuerza que debe poseer la Luna para poder soportarla.


A continuación se mencionan otros ejemplos, esta vez de extraordinarios sucesos, que podrían servir como base complementaria para respaldar la validez de nuestra aparentemente descabellada suposición:


• Entre los años 1787 y 1784, varios astrónomos, incluyendo el célebre Sir John Herschel, afirmaron haber observado extrañas luces brillantes en la superficie lunar.

• En el año 1956, la Universidad de Ohio, EE.UU., informó, al mismo tiempo que otros escuchas de todo el mundo, de "un chirrido en la radio, con aparencia de estar en clave y que venía desde la Luna". Dos años más tarde, astrónomos soviéticos, británicos y norteamericanos detectaron "algo" que se dirigía hacia la Luna a más de 37.000 kilómetros por hora. Y no sólo lo vieron, sino que también lo oyeron emitir señales radiales.

• La NASA recibió entre los años 1960 y 1965 más de noventa reportes de aumento de las luminosidades del cráter Aristarco, resplandores momentáneos que fueron reportados desde Brasil, Irlanda y del Instituto Espacial de Bochum, Alemania.

•En el año 1953, el científico John O'neill descubre un enorme puente de 18 km de largo en la zona del Mar de las Crisis. Lo más inédito es que después desapareció. ¿Fue una nave de proporciones gigantescas?

•En el año 1958 un astrónomo ve desde el telescopio del Monte Palomar, EE.UU., cruces luminosas y puntos de color rojo intenso que se desplazaban uno tras otro.


•Existe en la Luna una muralla recta de más de 100 kilómetros de largo y 500 metros de alto. Los astrónomos actuales explican esta estructura de apariencia tan artificial como una extraña falla. Alrededor de la extraña estructura se encuentran unas amplias cúpulas blanquecinas que según parece, han estado surgiendo en mayor número en los últimos años . Por otra parte, en el lado posterior de la Luna, casi exactamente opuesto al lugar en que se levanta la gran muralla recta, hay una extraña grieta de casi 200 kilómetros de largo y 8 de ancho en algunos puntos.

• En los años 60 y 70, cuando las misiones norteamericanas del programa Apolo circunvalaron la Luna y posteriormente cuando se posaron en ella, reportaron extraños avistamientos. Estos reportes se habían mantenido ocultos a la opinión pública, pero poco a poco han ido saliendo a la luz, siendo algunos de los más relevantes los siguientes:

 La misión del Apolo II habrían observado extraños resplandores cerca del cráter Aristarco. Solicitaron a la Tierra instrucciones.

 Durante el vuelo orbital a la Luna del Apolo VIII, los astronautas James Lovell y William Andeas habrían fotografiado altísimas torres en su superficie.


 El alterado mensaje que los tripulantes del Apolo XI transmitieron a su base en Houston, Texas, que estaban siendo acompañados por naves espaciales desconocidas durante su viaje hacia la Luna y posteriormente Neil Amrstrong habría informado a la Tierra que objetos grandes y misteriosos estaban observándolos luego de posarse cerca del módulo lunar. Ambos mensajes fueron censurados por la NASA.

 Durante la expedición del Apolo XII, que dicho sea de paso también fue escoltada por fenómenos luminosos, se colocaron varios sismógrafos de alta sensibilidad sobre la superficie lunar. Cuando el módulo de alunizaje despegó y colocó en órbita a la tripulación en el módulo de comando, se lo desechó y estrelló contra la superficie de la Luna, produciéndose un impacto similar al de 11 toneladas de TNT. Los sismógrafos registraron una vibración de 3 horas y 20 minutos que llegaba a una profundidad de 35 a 40 km. Los científicos quedaron perplejos por este singular fenómeno. (Si los rusos Vasin y Sherbakov no se equivocaban respecto a la existencia del un casco metálico bajo la superficie, estas eran las vibraciones que por lógica debían esperarse).

 Dos físicos de la Universidad de Rice, el Dr. John Freeman Jr. Y el Dr. H. Ken Hills informaron que los instrumentos instalados sobre la Luna por las misiones Apolo empezaron a detectar grandes erupciones de vapor de agua que cubrían una zona de más de 150 km² de superficie lunar. La polémica continuó cuando se detectó que rocas traídas por la expedición del Apolo XVI parecían estar herrumbrosas y se descubrió que contenían hierro oxidado, lo que requería forzosamente hierro y agua además de oxígeno e hidrógeno. Las áreas huecas que la Luna tendría entre el núcleo y la capa blindada contendrían según Vasin y Sherbakov gases que al escapar por grietas (o al hacerlos aflorar intencionalmente) podrían formar tales nubes de vapor.


 La revista soviética Interavai informa que las fotografías tomadas por el Lunar Orbiter 2 a una distancia de 35 Km muestran una serie de extrañas piedras en el extremo oeste del Mar de la Tranquilidad. Algunas tienen unos 100 metros de altura y otras el doble (213 metros) y proyectan impresionantes sombras alargadas y terminadas en punta. Son de un color mucho más ligero que el de los mares o campos de lava que las rodean. Son muchos los observadores que creen que estas piedras no son simples formaciones naturales, sino menhires colocados en la Luna por seres inteligentes. El Dr. William Blair, del Instituto Boeing de Biotecnología y experto en Antropología, Física y Arqueología, afirma que estas rocas están geométricamente colocadas y añade que: “si se encontrara una cosa similar en la Tierra, el primer objetivo de la Arqueología habría sido inspeccionar el lugar y efectuar excavaciones de sondeo para confirmar el alcance del descubrimiento”.

CONCLUSIONES:

Toda esta información y mucha más que existe al respecto, en su conjunto podrían significar que la Luna sea realmente una gigantesca y milenaria estación espacial de monitoreo puesta allí por las fuerzas extraterrestres leales. Bajo los mares lunares podrían estar instaladas gigantescas antenas receptoras que apuntarían fijamente hacia la Tierra (de hecho si se observa la Luna llena a simple vista los mares semejan gigantescas antenas circulares dirigidas hacia nosotros) captando y registrando todas las escenas diarias del dramático y milenario conflicto.


A su vez, el lado oculto de la Luna podría conformar el corredor preciso para emisiones radiales y televisivas finamente moduladas y/o codificadas, las que captadas en estaciones repetidoras ubicadas a gran distancia dentro de este “cono de sombra electromagnética” podrían ser retransmitidas mediante sofisticados medios tecnológicos a través de una posible red de agujeros de gusano (corredores de discontinuidad del espacio-tiempo) hasta el último mundo habitado del Universo. También permitiría la llegada y salida de naves espaciales con relevos, repuestos y víveres, las que serían indetectables desde la Tierra. Todo ello haría posible tanto la transmisión hacia el Universo habitado de las noticias captadas en la línea de batalla como el tránsito libre de los seres del cosmos que estarían interviniendo en el proceso, sin que pudieran ser captados por nosotros. En el interior de la Luna, estarían instaladas por lo tanto las bases de operación y los aparatos de alta tecnología necesarios para el proceso de monitoreo de la Tierra y de transmisión al resto del Universo.

No olvidemos que de ser cierta la afirmación expuesta más arriba, estamos hablando del uso de una tecnología milenaria, por decir lo menos, cuyo funcionamiento y alcance sería para nosotros prácticamente mágico por lo abarcante y efectivo, a tal punto que podrían desde la Luna estar monitoreando incluso hasta los pensamientos y acciones de cada ser humano y llevar un completo registro de ello.


Al respecto, es interesante y significativo el hecho que la Biblia haga mención de registros tales al referirse a las escenas del Juicio Final: “Estuve mirando hasta que fueron puestos unos tronos, y se sentó un Anciano de días... su vestido era blanco como la nieve; el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y fuego ardiente las ruedas del mismo. Un río de fuego procedía y salía de él: miles de miles le servían, y millones de millones estaban delante de él. El Juez se sentó y los libros fueron abiertos.” (Daniel, cap.7 vers.9-10) “Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras... El que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego.” (Apocalipsis, cap.20 vers.12, 15).


Por

Carlos Jiménez Fajardo


NOTAS COMPLEMENTARIAS:

1. TEORÍAS SOBRE EL NACIMIENTO DE LA LUNA: Ante todos los misterios ya expuestos, los "lunólogos" están intentando una nueva teoría que los pueda explicar, la cual, como dijera Stephen Brush, astrónomo adscrito a la Universidad de Maryland: «Se trata de una teoría tan extraña y cataclísmica que, de haber sido propuesta hace veinte años, habría provocado carcajadas». Se la ha denominado "Teoría del Gran Golpe", que postula que un gigantesco "planetesimal" se estrelló contra la Tierra, derritiéndose las capas superiores de ambos cuerpos y poniendo en órbita, en torno a nuestro planeta un aro de roca vaporizada. Chocando entre si, las partículas de nube formaron rocas cada vez más grandes que, tras milenios, dieron origen a la Luna. Según otra teoría propuesta por los astrónomos que no están de acuerdo con la anterior, y la que más se parecería a nuestro planteamiento, denominada "Teoría de la Captura", la gravedad terrestre obligó a reducir su velocidad a un "planetesimal" que pasaba cerca y lo hizo entrar en órbita. Sin embargo, esta última también presenta inconsistencias porque, obviamente, considera que el "planetesimal" tiene que haber sido de formación natural y por ello, de haber ocurrido tal captura, este proceso lo habría destrozado; por otra parte, las rocas lunares deberían ser químicamente semejantes a otros cuerpos celestes y no a la corteza terrestre.
Para que el lector compruebe por si mismo las grandes contradicciones de estas recientes teorías, como también las de las anteriores, todas las cuales no logran explicar el misterioso origen de la Luna, les dejo el enlace al sitio "Historia y Arte - El Nacimiento de la Luna".

2. LA LUNA ES MÁS ANTIGUA QUE LA TIERRA. Las rocas más antiguas descubiertas en la Tierra se hallaron en Groenlandia, y datan de hace 3.700 millones de años.

Según la revista astronómica Sky and Telescope, en la Conferencia Lunar de 1973 se reveló que una de las rocas lunares tenía 5.300 millones de años. Incluso otro informe de datación basado en el sistema de datación del potasio–argón asegura que “algunas de las rocas arrojan una inaceptable edad de 7.000 millones de años”. Y todavía hay otro informe que asegura: “Dos de las rocas del Apolo 11 datan de hace 20.000 millones de años, estas edades parecen imposibles ya que cuadriplican la de nuestro planeta y de todo el sistema solar”.(ibid.)

3. INGENIOS GIGANTES ORBITANDO LA TIERRA: En los últimos años se habrían obtenido varias fotografías tomadas en infrarrojo por satélites meteorológicos, las que casualmente estarían evidenciando la presencia de extraños y gigantescos objetos orbitando la Tierra.
Al respecto, la revista chilena de ufología Ovnivisión, en su edición año 2 número 3 de Julio de 1999, publicó un revelador artículo titulado: "Los Ovnis Gigantes. ¿Somos Vigilados?". En él se mencionan impresionantes casos de cuatro fotografías tomadas en infrarrojo por satélites que orbitan sincrónicamente en torno a la Tierra a alturas establecidas entre 35.000 y 38.000 kilómetros. Según el artículo, fueron captadas por diferentes satélites entre los años 1992 y 1997.

En tres de ellas se observa la extraña e increíble similitud de los objetos, con forma ovoidal, tipo disco, con un centro de color diferente. Habrían sido captadas por los satélites GOES 8 (sobre el Pacífico frente a las costas de Chile, el 17 de junio de 1992), METEOSAT-3 (sobre el Pacífico frente a la provincia de Alberta, Canadá, el 3 de septiembre de 1993) y GOES-8 (sobre el Atlántico, frente a las costas de Brasil, el 7 de abril de 1996). La cuarta fotografía habría sido tomada por el satélite GOES-9 (el 16 de abril de 1999) y revela un objeto netamente cuadrado sobre la costa poniente de los EE.UU, que incluso habría originado según dicho artículo la alerta de defensa DEFCON-4 (Defense Condition 4) de la NORAD (Centro de Comando de la Defensa), altísima considerando que la última condición de defensa de los EE.UU. es la DEFCON-5.
Todos los objetos emitirían temperaturas que oscilan entre los 40 y 50 grados centígrados y tendrían tamaños que van de los 400 a 500 kilómetros, tanto diámetro como longitud. Serían invisibles al ojo humano por lo que sólo pueden ser detectados mediante el infrarrojo (nuevamente debemos recordar que de ser cierto el contenido del artículo, estamos frente a una tecnología miles de años más avanzada que la nuestra, que podría explicar la invisibilidad y el hecho que por su considerable tamaño no afecten gravitacionalmente al planeta).
En cuanto al increíble tamaño observado, si bien no existen puntos de referencia para estimarlo con certeza, según el artículo los expertos opinan que debe ser válido como para que los objetos puedan aparecer en los barridos de detección de estos satélites.
Estos hechos fueron también transmitidos por algunos noticieros de estaciones televisivas durante el año 1999. Estas observaciones, sin embargo, han sido desmentidas posteriormente por muchos ufólogos conservadores dado su alto grado de sensacionalismo (por lo que conviene tomarlas con cierto grado de prudencia), pero como aún no se ha dicho la última palabra sobre ellas y como encajan perfectamente con lo expuesto en el presente artículo por ahora no las desecharemos, quedando a la espera de mayores pruebas o de nuevas observaciones que las avalen.

4. POSIBLES MISIONES DE AVANZADA: La certeza de esto se puede inferir, dentro del contexto de lo que hemos estado analizando, de la lógica necesidad de infiltrar a la sociedad humana para propósitos definidos que requieran un contacto cercano.
Esto queda avalado por las numerosas crónicas de la Antigüedad, como por ejemplo las de la Biblia, principalmente en los eventos acaecidos en Sodoma y Gomorra, en las visiones y experiencias de Moisés, de los profetas Elías, Daniel y Ezequiel y en el ministerio de Jesucristo y sus apóstoles. También las mencionadas en antiguos escritos sánscritos como el Mahabharata, los Rig Vedas y el Ramayana hindú, además de las que mencionan los textos sagrados de las civilizaciones precolombinas Maya, Azteca e Inca. Todos ellos cuentan de emisarios celestiales que tomaban directo contacto con los hombres para asuntos muy específicos, que tenían directa relación con su desarrollo social, moral, cultural y espiritual.
Esta afirmación estaría respaldada por eminentes ufólogos de la actualidad, entre ellos el prestigioso periodista y escritor español Juan José Benítez, quien afirmó en una entrevista televisiva en Santiago de Chile, que en nuestros días podrían haber "infiltrados extraterrestres" entre nosotros quienes, utilizando una avanzada tecnología, casi mágica, podrían aparentar la forma humana sin que nos demos cuenta.

5. LOS FENÓMENOS TRANSITORIOS LUNARES (T.L.P.): Son modificaciones circunstanciales y de corta duración observados por astrónomos profesionales o aficionados, por astronautas o simplemente registrados en fotografías del cercano satélite. Consisten en transformaciones aparentes y fugaces de la estructura del suelo lunar acompañadas a veces por otros fenómenos: brillos y fosforescencias de variadas tonalidades, nieblas, vapores que dificultan la visión óptica, luces móviles, desaparición y reaparición de pequeños cráteres, súbita visión de un nuevo cráter no apreciado anteriormente, figuras geométricas, estructuras con apariencia artificial, bandas longitudinales claramente diferenciadas del terreno circundante, pequeños promontorios o "cúpulas", etc.

Particularmente en Platón –un círculo de fondo plano con 96 kilómetros de diámetro– se registraron abundantes y llamativos cambios en las cuatro últimas décadas del siglo pasado, reportadas con todo detalle por los miembros de la Royal Astronomical Society de Londres. Considerando la gran masa de T.L.P. acaecidos durante varios siglos, unidos a determinadas observaciones de notable extrañeza, surge inevitablemente la sospecha de si algunas de estas ocurrencias no tendrían un origen artificial. (Fuente: Dossier OVNIS ¿De dónde vienen? ¿Qué pretenden? ¿Por qué no toman contacto?, 2° Parte, de Ignacio Darnaude Rojas-Marcos. Publicado en internet en El Fuego Del Dragón, boletín mensual de ovnilogía, N°42-febrero de 2002. Editado por Carlos Alberto Iurchuk, http://dragoninvisible.com.ar).

6. ¿...HAY ALGUIEN ALLÁ AFUERA? El investigador privado George H. Leonard, autor de libro Someone Else Is On Our Moon, después de años de "cazar" los dossieres de la NASA con fotos de la Luna, declaró en 1977 haber encontrado suficiente evidencia para convencerse de que "la luna está ocupada por una raza inteligente o razas que probablemente vinieron desde fuera del Sistema Solar". Leonard añadió, "la luna está firmemente en posesión de estos ocupantes, evidencia de su presencia está por doquier: en la superficie, en la zona más cercana a la Tierra y en la cara oculta, en los cráteres, y en las zonas montañosas; tal sospecha puso en marcha los programas para investigar la Luna por los Estados Unidos y los Rusos".
(Fuente: http://www.exopoliticsspain.es/sp/evidencia/construciones-Luna.htm#Luces)

7. ¡ALÓ HOUSTON! ¡TENEMOS UN PROBLEMA!: Sin perjuicio de que la misión Apolo 11 fue escoltada por objetos luminosos desde el momento en que se separó del cohete Saturno V hasta las proximidades de la Luna -lo que fue motivo de continuas comunicaciones entre los astronautas y Houston, amén de la toma de varias fotografías-, lo más interesante ocurrió en la superficie lunar momentos después del histórico descenso. J. J. Benítez transcribe el texto íntegro de la dramática conversación sostenida por los astronautas Armstrong y Aldrin con el Centro Espacial Houston, en su libro Terror en la Luna, página 253-256 la que, por la seriedad de la fuente, exponemos a continuación:

“-¿Qué fue?... ¿Qué diablos fue? Esto es lo único que querríamos saber.
-¡Estos tipos son enormes, señor!... –dice la voz sumamente agitada-. ¡Son enormes!
-No, no… Es el campo de distorsión. ¡Oh, santo cielo! ¡Ustedes no lo creerían!
-¿Qué les sucede a ustedes? –pregunta Houston-, ¿Qué demonios les sucede?
-Están bajo la superficie… -contestan los astronautas.
-¿Qué funciona mal?... (palabras confusas). Control está llamando a Apolo 11.
-Roger… Roger. –más calmados ya-. Estamos aquí bien, pero hemos descubiertos algunos visitantes. Sí, han estado aquí hace cierto tiempo, a juzgar por sus instalaciones…
-Misión central habla. Refute el último mensaje.
-Les estoy diciendo que aquí hay otras naves espaciales. Están unas al lado de las otras, en fila, del lado más alejado del borde del cráter…
-¡Repita, repita…!
-Examinaremos la órbita… Queremos volver a casa… En 625 y un quinto. El reloj automático está puesto. Las manos me tiemblan de tal manera que no puedo…
-¿Filmar? –interrumpe una voz desde Houston.
-¡Demonios! Es así. Las condenadas cámaras están funcionando mal aquí arriba…
-Ustedes muchachos, ¿consiguieron algo?
-No tenemos más películas ahora –Las voces adquieren tonos de desesperación-. Tenemos tres tomas de los ovnis o lo que fuera, pueden haber velado la película…
-Misión Control. Es la Misión Control. ¿Están ustedes por partir? ¿Qué significa el alboroto? ¿Por escenas de ovnis? Explique…
-Están posados aquí!... ¡Están en la Luna, observándonos!
-¡Obtengan fotos! Todas las fotos posibles de los ovnis. ¿Están ustedes filmando?
-Sí, los espejos están todos en su lugar… Pero esos seres pueden venir mañana y llevárselos… Cualquiera que sea su forma, eso eran naves espaciales… No hay duda.
(J.J. Benítez. Terror en la Luna. Colección Biblioteca J.J. Benítez. Editorial Planeta De-Agostini, S.A., edición año 2000).
Incluso durante el ascenso de regreso del modulo Eagle hacia la cápsula Columbia que orbitaba con Michael Collins en su interior, Armstrong y Aldrin pudieron darse cuenta que dos objetos los seguían a unos cuantos kilómetros de distancia y además divisar otros tres ovnis estacionados sobre la superficie de un cráter. Todo esto lo habrían transmitido a su compañero del Columbia además de filmarlo poco antes del acoplamiento. A pesar del silencio y censura de la NASA, estos documentos también se filtraron y están actualmente en poder de la comunidad ufológica del mundo.

BIBLIOGRAFÍA

Algunos de los interesantes y enigmáticos datos que se presentan en este apartado, han sido extractados del artículo Luna natural, Luna artificial de Daniel Trujillo, publicado en internet por Al Filo de la Realidad, revista virtual de distribución gratuita por email, quincenal, editada por el Centro de Armonización Integral (Argentina), (www.energiamental.com.ar/afr.htm). En su investigación el autor se basó en la siguiente bibliografía: La Luna, una misteriosa nave espacial de Don Wilson, Someone Else Is On Our Moon, de George H. Leonard, y The Moon and the Planets de William R. Corliss. Si el lector desea una mayor información, puede escribir al correo dtrujillo38@enfermundi.com. Otros se han extractado del sitio web: http://www.misterios.s5.com/misterios-8.html#, artículo ¿Es la Luna artificial?.

Ver también:



Ver también el documentado artículo publicado en Mystery Planet: Parte I "Misterios de la Luna" y Parte 2 "Luna: La Gran Desconocida". El enlace es http://www.mysteryplanet.com.ar/frames/master.htm

VIDEOS RECOMENDADOS:

¿La Luna es Artificial? La Teoría de Vasin y Sherbakov.



Moon Rising: Interesante documental de José Escanilla sobre los verdaderos colores de la Luna y las estructuras artificiales sobre ella.
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