viernes, 6 de marzo de 2009

¿EXISTE DIOS?


Para muchos la existencia de Dios es algo que no necesita probarse, basta con vivenciarlo pues sienten su presencia constantemente. Para otros, la creencia de un Creador es una patraña inventada para ejercer poder sobre las masas o por personas ignorantes y débiles que necesitan afirmarse a algo superior frente a las múltiples incertezas de la vida. Puede ser, mientras no se pueda probar fehacientemente quien tiene la razón cada cual es dueño de sus propias vivencias y tiene perfecto derecho a creer en lo que quiera.

Pero, ¿y si hiciéramos el ejercicio de intentar probar la existencia de Dios sin utilizar la fe, sino tomando los argumentos que la propia Ciencia nos entrega, es decir plantearnos como hipótesis su posible existencia mediante razonamientos lógicos e intentar probarlo con argumentos válidos y demostrables?

¿ES POSIBLE PROBARLO A TRAVÉS DE LA CIENCIA?

“Un poco de ciencia aleja de Dios, pero mucha lo acerca”
Louis Pasteur


A partir de Descartes y de la revolucionaria teoría de la evolución de Darwin, el mundo se vio inmerso en una filosofía naturalista que descartaba la presencia de Dios y exaltaba el razonamiento apoyado en el método científico, en que sólo se aceptaba como válido lo demostrable a través de él, quedando la creencia en Dios relegada al ámbito de las religiones o de la experiencia mística. Esta dicotomía Ciencia-Religión produjo por una parte fríos, asépticos e innegables avances en el campo de la Ciencia, pero por otra una gran confusión filosófica en la sociedad, que inmersa en el mundo de casualidades estadísticas que justificaba la efímera existencia de sus individuos, se vio impulsada a aferrarse a los bienes materiales, a pensar que “después de esta vida no hay otra”, a sacar el mayor provecho posible de su entorno a costa de los demás y del medio ambiente, etc., para obtener así la mayor cuota posible de satisfacción durante sus cortos e insignificantes periodos de existencia.

Sin embargo, la vida está rodeada de múltiples misterios palpables e inexplicables para la ciencia tradicional y para las mentes escépticas. Demás está nombrarlos, ya que todos hemos tenido experiencias individuales o colectivas en ellos. Diversas disciplinas nuevas han intentado estudiarlos y explicarlos, siendo sus investigaciones desestimadas, o de hecho ridiculizadas, ya que no se apoyaban en el método científico sino en la especulación o en estudios de campo conducentes sólo a acumular casuística.

No obstante, estamos llegando al umbral de una nueva Ciencia, paradójicamente proveniente del mismo mundo científico-escéptico, gracias a revolucionarios avances y descubrimientos en mecánica cuántica y relativista, que al llevarnos a los confines de lo real comienzan a enfrentarnos con dilemas que rayan en lo metafísico. Estudios visionarios y audaces de muchos integrantes de la comunidad científica internacional están llegando a conclusiones sorprendentes que podrían llevarnos a modificar profundamente el paradigma actual. Precisamente estos asomos a “la frontera de la frontera” nos podrían dar los argumentos necesarios para descubrir la huella digital de la Supra Inteligencia que estaría observando desde los pliegues de la cortina que separa nuestro Universo "autocontenido" de lo Infinito.

Si realmente el Creador del Universo existe, obviamente no va a ser posible probarlo en forma directa, como tomarle una fotografía, filmarlo, o concertar una cita con Él para presentárselo al grupo de escépticos que pide la prueba irrefutable de ello. Por lo tanto, si queremos intentar demostrar en forma racional su existencia, deberemos proceder con racionalidad en nuestra investigación.

Partamos por el siguiente razonamiento, válido lógicamente, a manera de axioma: Si existe y como tal creó el Universo, entonces es obvio que debe habitar en otra realidad dimensional, probablemente diferente a ésta al menos en lo que a espacialidad y temporalidad se refiere, y posiblemente con un número mayor de dimensiones. Nuestra realidad espacio-temporal debiera estar por lo tanto inserta necesariamente en un marco menor y más acotado, que permitiera su creación utilizando las leyes de la suya propia y posteriormente tener el control permanente sobre ella.

Este axioma nos señala de partida que es imposible demostrar la existencia de Dios a menos que se proceda de manera indirecta, vía inducción (¿Puede acaso una gota de agua visualizar al Océano completo?).

Ahora, ¿es posible intentar demostrar en forma indirecta su existencia con argumentos científicos y plausibles? Creemos que sí, y que es la Ciencia de nuestra época, como dijimos, considerando sus últimas y revolucionarias investigaciones, la que precisamente lo permite.

Comencemos pues a abrir los ojos y a maravillarnos con las evidencias.

¿ES POSIBLE UN ACTO CREADOR DEL UNIVERSO?

“La posibilidad de que seamos creaciones de algo supremo, o de una superinteligencia, empaña la frontera entre la física y la filosofía idealista, entre lo natural y lo sobrenatural, entre la relación de la mente con los multiversos y la posibilidad de que estemos viviendo en ‘Matrix’ más que en un mundo físico”.
Sir Martín Rees
(Profesor de Cosmología y Astrofísica de la Universidad de Cambridge)

Como ya mencionamos, la comunidad científica ha tratado hasta ahora de explicar el origen y la existencia del Universo y de la Vida a través de diversas teorías. El requisito inherente que les exigen a éstas para que puedan ser consideradas plausibles es que involucren procesos que sean completamente naturales, sin la intervención de un Creador. Lo anterior está fuertemente influenciado por la aceptación universal de la teoría - aún no demostrada - de la Evolución, sin mencionar los prejuicios propios del pensamiento intelectual actual en esas esferas, que en general se caracteriza por su falta de humildad y de espíritu abierto frente a lo que aún no se conoce. ¿Un Creador? Vamos, una creencia tal queda para la religión y sus adeptos, pero de ninguna manera para algo tan “serio”, tan “académico” como lo es la Ciencia, que exige de sus cultores la máxima rigurosidad del método científico para estudiar y explicar los fenómenos del entorno.

Como si los órganos sensoriales de los investigadores y los instrumentos de medición que utilizan fueran equivalentes al método mismo, sin tomar en cuenta que aquéllos podrían ser limitados y éstos imprecisos. Tal dogmatismo, unido a la impopularidad o el descrédito que supone el atreverse a investigar en tal sentido, hace que se pasen por alto las numerosas evidencias que, por otros caminos, la misma Ciencia da de tal posibilidad.


Paradójicamente sin embargo, la teoría más aceptada en la actualidad para la formación del Universo, incluso considerando sus variantes y sus consecuencias, es la que precisamente podría dar la razón y el lugar a la intervención de una Entidad Inteligente que podría haber desencadenado el proceso original y su posterior y constante desarrollo y mantenimiento: La teoría del Big-Bang o la Gran Explosión.


NOTA 1: Esta es la teoría más aceptada y difundida actualmente respecto de la formación del Universo. Postula que éste se habría originado a partir de la explosión de un átomo original de energía concentrada. Tal teoría fue postulada en 1948 por el físico ruso nacionalizado estadounidense George Gamow, quién modificó la teoría de Lemaître del núcleo primordial.
Según los científicos actuales el tamaño de este átomo habría sido infinitamente menor que el de la cabeza de un alfiler: En efecto, a los 10 elevado a -43 segundos después de la explosión original (denominado tiempo de Plank), el “huevo primordial” tenía un diámetro de 10 elevado a -33 centímetros (siendo que el diámetro del núcleo de un átomo es de 10 elevado a -13 centímetros) y una temperatura de 10 elevado a 32 grados. Como dijo el físico John Wheeler al referirse a ese “algo” que precedió a la creación del Universo: “Todo lo que conocemos encuentra su origen en un océano infinito de energía que tiene la apariencia de la nada”. Como no se posee mucha información sobre lo que ocurrió antes de esta explosión original, habría lugar para la intervención de una Entidad Creadora. (Fin de la NOTA 1)

Por otro lado, el mismo avance de la Tecnología permitiría explicar, aunque por ahora en forma incipiente y quizá en forma muy primitiva, la posibilidad cierta de tal intervención creadora.

En efecto, con el asombroso avance de la informática y de la computación en los albores del siglo XXI, estamos en posición de atisbar la posibilidad de crear en el mediano plazo “realidades artificiales” a un nivel menor que el de nuestra propia realidad y del todo controlables por el diseñador de ellas. Universos cerrados (es decir, autocontenidos, como lo es el nuestro), tan grandes como queramos o podamos diseñarlos. Nos estamos refiriendo a la Realidad Virtual, tecnología informática que permite el diseño y funcionamiento de mundos que existen bajo leyes establecidas por el programador.


Tal tecnología está aún en sus inicios pero ya se vislumbra su tremendo potencial y alcance, a tal punto que se estima que en corto tiempo se podrán realizar viajes a lugares ideales o actualmente inalcanzables, adoptando como propio un determinado cuerpo virtual e interactuar con otros cuerpos y elementos también virtuales, con tan sólo echar a correr un programa y conectarse a los elementos necesarios que permitan que nuestro cerebro interprete como imágenes y sensaciones reales los impulsos eléctrico-magnéticos convenientemente codificados que el programa le envíe.



Lo anterior, unido al notable progreso en el campo de la I.A. (Inteligencia Artificial) que permite extrapolar que en un futuro no muy lejano pueda llegar a ser posible la toma de conciencia propia de determinados programas computacionales, es decir, que se vuelvan inteligentes, lo que unido a lo anterior podría dar lugar a la “creación” de mundos virtuales con “seres vivos” e “inteligentes” que, por supuesto, jamás podrían salir fuera de sus realidades o espacios virtuales por no estar en su naturaleza “física” el hacerlo,

aunque sí el programador podría, asumiendo la forma que quisiera o con simplemente su voz o tal vez sólo con su pensamiento, interactuar y comunicarse con ellos, al mismo tiempo que tendría la posibilidad, dependiendo de la complejidad y perfección de su programa y de su equipo, de tener un total control de los actos de su “creación”.


En este sentido, la “materia” y su comportamiento energético que formarían parte de tal universo virtual no sería otra cosa que la energía electro-magnética del equipo que respondería a las leyes e instrucciones establecidas de antemano por el programador en su software computacional.

NOTA 2: “Sir Martín Rees, profesor de Cosmología y Astrofísica de la Universidad de Cambridge, pronostica que, si el avance de la informática sigue evolucionando de la forma en la que lo ha hecho hasta ahora, dentro de pocos años será posible concebir ordenadores tan potentes que lograrán construir un universo completo, habitado incluso por entidades conscientes. ’Si esta tendencia continúa, entonces podemos imaginar ordenadores capaces de simular mundos quizás tan complicados como éste en el que creemos estar viviendo’, asegura este científico”. (Extractada del artículo ¿Vivimos en Matrix? de la revista Año Cero, Año XVI). (Fin de la NOTA 2)

¿Comenzamos ya a vislumbrar algo respecto a la posibilidad cierta de un Acto Creador? Sigamos acumulando todavía más evidencias tecnológicas y/o científicas que nos permitan especular en tal sentido.

¿Qué es realmente la materia?

“Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra”
El Kybalión

Los hallazgos de la física moderna, específicamente la relativista y la cuántica, así como los de la química moderna, están provocando una total revisión del concepto de la materia que nos rodea y de la cual estamos formados, al menos tal y cómo la conocemos, palpamos y concebimos cotidianamente. Ya Albert Einstein (1879–1955) demostró la estrecha relación existente entre la materia y la energía, elegante y poéticamente expresada en su famosa fórmula considerada por muchos como la tan buscada piedra filosofal de los antiguos alquimistas:

e = m.c²

Donde e = energía, m = masa, c² = velocidad de la luz elevada al cuadrado.


Que es del todo cierto que la masa de un cuerpo es nada más y nada menos que energía muy concentrada, quedó dramática y dolorosamente demostrado en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki a fines de la Segunda Guerra Mundial, cuando en fracciones de segundo una pequeña cantidad de materia se transformó en tal cantidad de energía que las borró prácticamente del mapa junto a sus miles de habitantes .


La física moderna, específicamente la física cuántica, ha podido demostrar que los átomos, a diferencia de cómo pensaba el filósofo griego Demócrito (460-370 AC), no son cuerpos duros, indestructibles e impenetrables, sino sistemas compuestos que constan de muchas partículas. La estructura tradicionalmente conocida del átomo es la que propuso el físico neozelandés Ernest Rutherford (1871–1937), que consiste en un núcleo rodeado de uno o más electrones (dependiendo del tipo de elemento) a semejanza de un minúsculo sistema planetario. Pero respecto a este modelo se ha podido demostrar dos cosas sorprendentes: primero que en el interior del átomo hay casi sólo espacio vacío y segundo que los componentes de éste no son sólidos.

En el caso de los electrones, sus órbitas no pueden ser definidas con precisión, sino que tales partículas parecen estar difuminadas y repartidas como una nube por todo el átomo (Principio de Indeterminación de Werner Heisenberg)(1901–1976). A su vez como todos sabemos, el núcleo de un átomo está compuesto por otras partículas más pequeñas: los neutrones y los protones, pero como quedó demostrado en los años sesenta cuando los físicos bombardearon un núcleo atómico utilizando el gigantesco acelerador de partículas SLAC de la Universidad de Stanford, California, EE.UU., los protones y neutrones no son cuerpos sólidos, sino que están constituidos por partículas aún más pequeñas las cuales revolotean a su vez en círculos en el territorio del núcleo.


Tales partículas internas se conocen como quarks. Se estima que un quark sería por lo menos cien billones de veces menor que un protón. Así resta y sigue, los componentes del átomo serían cada vez más pequeños hasta llegar a la conclusión actual que los más diminutos tendrían un volumen cero, lo que permite teorizar que, o serían puntos sin dimensión; es decir, que tendrían concentrada su carga y su masa en un punto de dimensión y volumen cero, lo que de acuerdo a la teoría de la relatividad sería un absurdo puesto que entonces deberían tener masa infinita, o bien, de acuerdo a lo que postula la moderna “Teoría de las Cuerdas” de la mecánica cuántica, las más minúsculas partículas elementales no serían puntos sin dimensión, sino hilos o cuerdas elásticas representadas en una sola dimensión, la longitudinal. Simples filamentos capaces de ser estirados como una goma, los cuales serían capaces de vibrar en todas direcciones y por lo tanto a pesar de tener un volumen cero, al girar y oscilar ocuparían una diminuta región tridimensional, comportándose por lo tanto como masa.

Pero en este caso ya no estamos hablando estrictamente de masa, puesto que las cuerdas serían unidimensionales, sino de vibraciones de “algo” que, si se comporta como masa, de acuerdo a la fórmula de Einstein (E = m.c²) debería ser nada menos que energía comprimida que vibra, que al girar y oscilar ocupando con sus movimientos un espacio tridimensional, formaría unidades básicas de masa, las partículas elementales más pequeñas del átomo, sus componentes fundamentales. De acuerdo con esto, las distintas partículas elementales no serían otra cosa que cuerdas con diferentes frecuencias de vibración y oscilación, y tal vez las distintas agrupaciones de ellas y de los átomos que constituyen, que formarían a su vez los tipos de elementos conocidos, se deberían a las diferentes longitudes de onda de la energía vibrante base.

La materia estaría entonces constituida por cuerdas o hilos de energía “encogida” a una determinada longitud de onda y sus diversos comportamientos dependerían en cada caso de los respectivos valores tanto de las frecuencias de vibración y de oscilación, como de las longitudes de ondas involucradas (siendo el caso más característico el de los corpúsculos o cuantos de luz, que no son otra cosa que “paquetes de energía” con longitud de onda “comprimida” a un valor menor). No sería extraño llegar entonces a descubrir que las diferentes combinaciones de estos factores –incluyendo posiblemente otros- estuvieran convenientemente codificadas para lograr la materia que conocemos así como sus efectos físicos y químicos (e incluso dimensionales ya que, según postula el afamado Stephen Hawking, dentro de estas cuerdas -a nivel de “distancia de Plank”- podrían estar “trenzadas” dimensiones adicionales a las tres conocidas, a semejanza con las fibras al interior de un cabello, el cual a distancia parece una línea unidimensional).

De ser correcto este concepto es entonces revolucionario, puesto que nos permite entender que los átomos y por lo tanto la materia que conocemos y que compone el Universo físico, tanto visible como invisible, no sería otra cosa que espacio vacío , dominado por fuerzas y campos producidos por energía vibrante codificada, comportándose de acuerdo a leyes preestablecidas.

Pero, ¿preestablecidas por quién? ¿Ya podemos vislumbrar más claramente que es posible la existencia de un Programador, de una Mente, de un Entidad Inteligente responsable de la creación de este Universo? ¿Y que nosotros no podríamos por nuestra propia cuenta tener acceso a Su realidad, pero sí Ella a la nuestra y que las leyes del espacio-tiempo que nos rigen no necesariamente deberían ser válidas en la Suya? De ser así, ¿no sería también posible que nuestra realidad espacio-temporal no sea tal, sino que la percibamos así debido a que nuestros cerebros y por ende nuestros sentidos están también sujetos a las mismas leyes y además adaptados intencionalmente para captarla dentro de un cierto rango preestablecido?

NOTA 3: “Según John Barrow, profesor de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Cambridge, las constantes naturales en el Universo, tales como la velocidad de la luz, la fuerza de atracción de la gravedad o el grosor de las capas de nuestra atmósfera, convierten a nuestro mundo en un lugar “seguro” para los organismos vivos y el desarrollo de la vida. Un pequeño cambio en estas constantes, aunque fuera insignificante, provocaría que el Universo, tal y como lo conocemos, desapareciera. La pregunta que se hace este matemático es la siguiente: ¿Son las constantes de la naturaleza fruto del azar, o, por el contrario, responden a un diseño inteligente? En el caso de que esta última posibilidad fuera cierta, nada impide que ese diseño formara parte de una simulación informática. ’Civilizaciones sólo un poco más avanzadas que la nuestra tendrían la capacidad para simular universos en los que podrían surgir entidades autoconscientes y comunicarse entre ellas’, asegura Barrow”.(Extractada del artículo ¿Vivimos en Matrix? de la revista Año Cero, Año XVI). Fin de la NOTA 3)


“Qué es real? ¿De qué modo definirías lo real? Si te refieres a lo que puedes sentir, a lo que puedes oler, a lo que puedes saborear y ver, lo real podrían ser señales eléctricas interpretadas por tu cerebro” (Morfeos a Neo, The Matrix).


Cabe recordar aquí la intuitiva afirmación hecha en el siglo XVIII por George Berkeley, obispo de Cloyne, en Irlanda: “¡La materia no existe! Lo que percibimos como sustancias sólidas, por ejemplo la madera o el hierro, no son otra cosa que una impresión que Dios hace que se produzca en nuestro cerebro”. A pesar de haber sido contradicho desaforadamente por su crítico el doctor Samuel Johnson quien, pateando una gran piedra con rabia, exclamaba al mismo tiempo: “¡Esta es mi refutación!”, parece que la Ciencia y la Tecnología, a pesar de la reticencia de la misma comunidad científica, le estaría dando la razón.

Si la materia no nos parece una ilusión -y para ello valga la contundente refutación de Johnson- seguramente se debe a que la multitud de seres que poblamos tanto la Tierra como el Universo, estamos formados por la misma clase de energía vibrante sometida a leyes preestablecidas, y como ya dijimos, adaptados nuestros sentidos para percibirla según los rangos que se nos hayan dado dentro del espectro electromagnético, de tal manera de hacer posible nuestra experiencia de vida. Por lo tanto, el hecho que los objetos que nos rodean presenten diferentes formas y estados y podamos modificarlos, transformarlos, tocarlos y sentirlos, no se debería a la materia misma sino a esas leyes preestablecidas que rigen el comportamiento de la energía que provino de la Gran Explosión original, comportamiento inteligentemente programado por la posible Entidad que provocó tal suceso y que sería a su vez la fuente de dicha energía.

¿Qué es realmente la vida?

A partir del descubrimiento por Watson y Crick de la doble hélice del ADN el año 1952, la Biología tradicional incluyendo en ella a la Genética de Mendel, experimentó toda una revolución que dio lugar a la actual Biología Molecular, a través de la cual los bioquímicos - entre otros importantes estudios y descubrimientos - han estado intentando descifrar el misterio de los orígenes de la vida.


Al hacer objeto principal de su investigación a las bacterias, sobre todo las unicelulares, estos dedicados y entusiastas científicos han podido comprobar que lejos de tener con esta elección - como era su propósito - un objeto simplificado de estudio, cada una de éstas era “en sí misma un universo completo”.

Si bien se ha logrado identificar el comportamiento de muchos de los componentes tanto de los ácidos nucleicos como de las células mismas, las dos fronteras del conocimiento biológico: el origen del código del ADN, (de carácter universal en todo ser vivo) y el funcionamiento del sistema nervioso central del ser humano, constituyen verdaderos enigmas para la Ciencia, que ha debido reconocer que inherentes a ellos se evidencian mecanismos de codificación y de interpretación de dichos códigos, de carácter netamente inteligente cuyo origen, ubicación, estructura y funcionamiento en los organismos es aún un misterio insondable.

Por ejemplo, respecto al ADN, “La fibra cromosómica contiene, cifrada en una especie de código miniatura, todo el porvenir del organismo, de su desarrollo, de su funcionamiento” Y como el código no tiene sentido a menos que pueda ser traducido: “Las estructuras cromosómicas cuentan también con los medios para poner este programa en ejecución. Son a la vez la ley y el poder ejecutivo, el plan del arquitecto y la técnica del constructor” . Los medios para la ejecución de tal programa son las enzimas, cuyo comportamiento provoca que los genes del ADN se activen o se inhiban individualmente o por sectores, en el tiempo y en el espacio, para provocar la formación de los distintos tejidos celulares y los órganos necesarios para el desarrollo y funcionamiento fisiológico de un organismo multicelular. Pero no se ha logrado identificar el mecanismo que provoca tal comportamiento programado de las enzimas, el cual en sí mismo constituye un programa inteligente que indica cuándo y cómo deben actuar los agentes decodificadores .

Respecto del sistema nervioso central del ser humano, podemos decir al igual que Monod, que intentar comprender su funcionamiento completo no es posible “puesto que ningún sistema lógico sabría describir integralmente su propia estructura”, por lo que este sólo hecho constituye una frontera absoluta del conocimiento humano. En todo caso, aunque se intenta abordar de todas maneras su estudio, entre los problemas más difíciles e importantes que se plantean en este campo está el del “desarrollo epigenético de su compleja estructura, que en el caso del hombre comprende entre 10 elevado a 12 y 10 elevado a 13 neuronas interconectadas por mediación de entre 10 elevado a 14 y 10 elevado a 15 sinapsis, de las que algunos asocian células nerviosas alejadas unas de otras”.

Es notable lo mencionado por Monod, que “entre las funciones primordiales que desempeña el cerebro en la serie animal” -que comprende el hombre- está el de “contener, en forma de circuitos genéticamente determinados, programas de acción más o menos complejos y ponerlos en marcha en función de estímulos particulares”.


Pero más allá incluso del ADN y del sistema nervioso central, lo que escapa casi totalmente a la investigación bioquímica actual es el mecanismo que logra “la continuación de las etapas que van desde la asociación de los neutrones y de los protones en el núcleo atómico, hasta conducir sucesivamente a la formación de moléculas, macromoléculas y orgánulos (como las mitocondrias), terminando con la formación de la célula misma”.


Se evidencian los softwares primordiales:

“...en la ciencia del siglo XX hay una tendencia a olvidar que un día habrá una ciencia del siglo XXI y aún del siglo XXX. Contemplado desde la distancia de los siglos futuros, nuestro actual conocimiento es totalmente insuficiente. Sufrimos pues, de un provincianismo de orden temporal, de una arrogancia que siempre indignó a las generaciones posteriores a los hechos históricos.”
Joseph Allen Hyneck

¿Dónde están materializados éste y los otros mecanismos antes mencionados? ¿En qué parte del ADN, o de los cromosomas, o del citoplasma se encuentran codificados? ¿O es que la Vida como ya se sospecha -al igual que la materia- es un software intangible, pura energía codificada, que imparte las órdenes a su debido tiempo y a distintos niveles a los diversos componentes químicos que intervienen en la formación y funcionamiento de las células y tejidos, mediante programas a manera de rutinas y sub-rutinas del programa maestro? ¿En qué parte de los campos energéticos se aloja la información de este programa maestro?

El Campo Subyacente:


A partir del año 1926, los físicos teóricos dieron por sentada la existencia de un Campo que subyace bajo todos los demás campos conocidos a esa fecha (eléctrico, magnético, gravitatorio, de atracción nuclear, etc.). Lo denominaron Campo Punto Cero (CPC), debido a que, aún quitando toda la materia y la energía de un volumen determinado de espacio y sometiéndolo a la temperatura de cero absoluto (-273ºC), temperatura a la cual se supone que cesa todo movimiento, todavía se evidenciaba un hervidero de actividad sub-atómica que continuaba fluctuando en todas direcciones. Este campo constituía la energía presente en el estado más vacío del espacio al nivel energético más bajo posible, del que no se puede retirar más energía.


Conclusión, existía un campo subyacente a todos los demás, que abarcaba todo el espacio-tiempo y era omnipresente.

Lamentablemente fue descartado como intrascendente dado que, al estar en todas partes, consideraron que no agregaba ni quitaba nada en sus cálculos por lo que “renormalizaron” sus ecuaciones, eliminándolo.

No obstante, científicos visionarios y vanguardistas, algunos perplejos por los increíbles comportamientos de las partículas subatómicas a nivel cuántico, otros intentando explicar fenómenos extraños como la memoria del agua, la efectividad de la homeopatía, la telepatía, la energía vital de las plantas y animales, el funcionamiento del cerebro, la memoria racial, etc., llegaron a la sorprendente conclusión que la explicación a todo ello estaba precisamente en este Campo, que dada sus increíbles características lo conecta absolutamente todo por ondas que se extienden en el espacio y el tiempo, pero no en forma aleatoria sino que en base a una codificación coherente, a funciones de onda superpuestas que vibran en resonancia como los hologramas, es decir, que en cada punto de él se encuentra codificada toda la información que existe en la totalidad.

Mediante exhaustivos experimentos de laboratorio, se ha podido ir descubriendo y demostrando que dicho campo tiene codificadas las infinitas posibilidades de ocurrencia de cada acción dentro del Universo, coexistiendo todas en forma virtual (explicando la no-localización del electrón) hasta que la Conciencia de un ser vivo, racional o irracional, opta por una de ellas, con lo que se desmoronan los trenes de ondas de las demás posibilidades materializando las ondas que corresponden a la decisión tomada (cumpliéndose así el Principio de Incertidumbre de Heisemberg). A partir de ese instante dicha realidad espacio-temporal queda registrada como un suceso real mediante códigos de interferencia de ondas, pasando a formar parte de la Memoria del Campo y por ende del Sistema Universal.

Investigaciones realizadas también en el campo de la Biología están demostrando que las células del cerebro y de los tejidos en general tomarían de este mismo Campo la información conducente a su especialización, para formar los diversos órganos. La información casi instantánea que se produce entre las innumerables células de los organismos vivos, que hace imposible que sean los procesos químicos los responsables de ella, se haría mediante pulsos de luz codificados provenientes también de dicho Campo.

En resumen, el Sistema Universal está bañado de este Campo Subyacente, que conforma el medio a través del cual se imparten las órdenes del Software Maestro, tal y como ocurre con los incipientes mundos de Realidad Virtual diseñados por los ingenieros informáticos. Las unidades dentro del sistema, animadas e inanimadas, no son independientes sino que están todas conectadas entre sí dentro de un "mar de luz coherente" que lleva en sí mismo la información codificada del Programador, formando parte ellas a su vez de dicho mar de luz, diferenciándose entre sí debido a campos de energía superpuestos vibrando a determinadas frecuencias (como si fueran “grumos” dentro del campo subyacente). Lo más sorprendente es que han podido descubrir que la Conciencia juega un rol fundamental en el funcionamiento de este sistema, pues es la que materializa las ondas que vibran en forma virtual, otorgándole un derrotero al Universo que funciona así en base al libre albedrío.


Con ello tomaría sentido también el llamado “Principio Antrópico” el que, debido a la exactitud y delicado equilibrio que muestran las leyes universales para permitir la aparición de la Vida, se plantea con fuerza en Cosmología por influyentes científicos: "Si en el Universo se deben verificar ciertas condiciones para nuestra existencia dichas condiciones se verifican ya que nosotros existimos", o en otras palabras: "El Universo fue hecho así para que podamos observarlo".


NOTA 4: Al respecto, Hubert Reeves, Doctor en Astrofísica de la Universidad de Cornell y Profesor de Cosmología en la Universidad de París y en la Universidad de Montreal, hablando de la teoría del Big Bang hace notar la extraña complicidad de las leyes del Cosmos con la eclosión de la Vida en el Universo, de la siguiente manera: “Las fuerzas físicas, regidas por leyes precisas y universales son los elementos organizadores de un universo primordial, caótico, informe y sin organización. La historia del universo es la del crecimiento de la complejidad a escala cósmica. Estas leyes poseen propiedades notables. Nos parecen ‘cuidadosamente ajustadas’ para promover la complejidad. Bastarían variaciones ínfimas de los valores numéricos que las especifican para tornar estéril el universo. Jamás habría surgido entonces ninguna forma de vida, ninguna estructura compleja, ni siquiere una molécula de azúcar o un átomo de carbono… Las leyes poseían, desde los primeros tiempos, la capacidad de engendrar la complejidad, la vida y la conciencia. Sin esa ‘sintonía fina’ de sus propiedades, nada de esto habría sido posible. Un universo regido por leyes, digamos ‘cualesquiera’, no engendra observador alguno.” (Hubert Reeves, Ultimas Noticias del Cosmos, Hacia el Primer Segundo. Editorial Andrés Bello Santiago de Chile. Edición año 1996). (Fin de la NOTA 4).

Las posibilidades de explotación de este campo son múltiples y espectaculares, y podrían ser una realidad dentro de veinte años, catapultando al mundo hacia una nueva era: ilimitada fuente de energía tomada directamente del “vacío”, viajes interestelares más rápidos que la luz al expandir el campo detrás de la nave y contraerlo delante de ella, anulación de la gravedad al modificar la inercia que es uno de los comportamientos particulares del CPC, la curación de enfermedades en base a emisiones de ondas a determinadas frecuencias, comunicación telepática controlada, etc, etc..

“El último siglo fue la era atómica y este podría acabar siendo la era punto-cero.”
Hal Puthoff

NOTA 5: Hal Puthoff, Doctor en Ingenieria Electrónica de la Universidad de Stanford y experto en tecnología láser, ha sido el principal impulsor en las investigaciones actuales del Campo Punto Cero desde que tuvo acceso a los informes del físico Timothy Boyer de la City University de Nueva York, en los que éste demostraba que combinando la mecánica clásica con la energía incesante de dicho campo se podían explicar muchos de los extraños fenómenos atribuidos a la teoría cuántica, postulando con ello que era posible explicar todo lo que ocurre en el mundo cuántico mediante la física clásica si se tiene en cuenta el Campo Punto Cero. Hal demostraría finalmente, en un documento publicado por una de las publicaciones más prestigiosas de Física, que el estado estable de la materia depende para su existencia de este intercambio dinámico de partículas subatómicas con el campo de energía punto cero sustentador (H. Puthoff, “Ground State of Hydrogen as a zero-point-fluctuation-determined state”, Phisical Review D. 1987, 35: 3.266-3.270). Una nueva generación de científicos destacados y vanguardistas le está siguiendo en su línea de investigación, con sorprendentes resultados, prometiendo llevar al mundo a una nueva era científica y filosófica, tal cómo postula visionariamente Hal Puthoff. Para profundizar en este tema, recomendamos al lector el libro “El Campo” de la autora Lynne McTaggart (2º edición octubre 2007, Editorial Sirio S.A.) (Fin de la NOTA 5).

Al permitir demostrar que todo el Universo está íntimamente conectado entre sí, y que su derrotero está marcado por las manifestaciones de la Conciencia, el Campo Punto Cero vendría también a explicar contundentemente el poder de la mente sobre la materia y por ende la realidad de la ya famosa Ley de la Atracción, mediante la cual atraemos hacia nosotros lo que se nos asemeja, permitiéndonos ser los arquitectos de nuestro propio destino.

Y quizás lo más relevante de este descubrimiento es que permitiría cambiar de raíz el paradigma que caracterizó al siglo XX respecto de la existencia de Dios, ya que al tener los mismos lineamientos que los que siguen balbuceantemente los científicos e ingenieros informáticos en sus investigaciones sobre Realidad Virtual e Inteligencia Artificial, se puede inferir con propiedad que la del Campo Punto Cero y la de los otros campos a él superpuestos es a todas luces una codificación inteligente de increíble complejidad y cargada de intencionalidad, que permite descartar las casualidades estadísticas de los evolucionistas y hablar más bien de “causalidad”, de la obra de una Mente Diseñadora que había sido ignorada hasta ahora por la soberbia humana.

FUSIÓN DE CIENCIA Y RELIGIÓN: El Campo Unificado

"La Ciencia sin Religión está coja, y la Religión sin Ciencia está ciega.”
Albert Einstein

Sabemos que al final de su vida Einstein buscaba afanosamente el método físico-matemático que le permitiera llegar a la formulación de su ya casi mítica “Teoría del Campo Unificado”, en la que postulaba que todas las leyes de la naturaleza podrían derivarse de un concepto único, globalizador, que podría expresarse probablemente en una fórmula similar a su famosa ecuación e = m.c². No llegó a terminarla pues lo sorprendió antes la muerte, pero iba bien encaminado al menos en el concepto teórico, matizado por su convicción profunda que la ciencia se emparentaba con la religión.

Lo demuestra desde un comienzo en su artículo de 1911 sobre la Teoría de la Relatividad General, donde publicó una ecuación que se considera el corazón de su teoría, y que al revés de la ecuación anterior, no ha sido suficientemente divulgada al gran público seguramente por su complejidad. Se la conoce como Ecuación de Einstein, y en ella relaciona matemáticamente los cuatro componentes básicos del Universo, es decir Energía, Materia, Espacio y Tiempo. En dicha expresión, el lado izquierdo describe la geometría del espacio-tiempo, y el lado derecho representa la distribución de materia y energía:

Rµν — ½ Rgµν +Λgµν = (8πG/c4) Tµν

Con esta expresión es posible, dado un cuerpo con cierta forma y velocidad, y calculada su distribución de masa y energía, determinar enteramente la estructura del espacio-tiempo curvo. “Este procedimiento es extremadamente complicado, porque la ecuación de Eisntein, que en realidad es un conjunto de diez ecuaciones, es imposible de resolver exactamente excepto en algunos casos particulares”. (Hacyan Shahen, Los Hoyos Negros y La Curvatura del Espacio-Tiempo. La Ciencia desde México, 1995, Fondo de Cultura Económica. Págs. 38-39).

Al respecto, es ilustrativo lo mencionado por el Dr. Eliyahu Rips, científico matemático de prestigio mundial y descubridor de un misterioso código de salto en la Toráh o Pentateuco (es decir, en los cinco primeros libros del Antiguo Testamento) que revelaría los sucesos futuros: “Actualmente un gran sector de la Humanidad considera la Biblia como algo folklórico, de contenido mítico, mientras que sólo la ciencia ofrece una lectura aceptable de la realidad. Otros aseguran que la Biblia, en tanto palabra divina, ha de ser cierta, y por consiguiente la que se equivoca es la ciencia. A mi entender, cuando completemos nuestra comprensión de ambas, ciencia y religión se fundirán en una y por fin tendremos una teoría unificada completa.”

Por su parte, el periodista Michael Drosnin, autor del best seller “El Código Secreto de la Biblia” en el que divulga los trabajos del Dr. Ripps, dice haber consultado en el código bíblico acerca de la teoría de la relatividad de Einstein, y aquél le habría mostrado junto al nombre del científico la siguiente frase: “añadir una quinta parte”, lo cual según según Drosnin “parece indicar que no encontraremos la respuesta que buscaba Einstein en nuestro espacio de tres dimensiones ni al añadir la cuarta dimensión temporal, sino una quinta dimensión cuya existencia ningún físico cuántico pone hoy en entredicho”.

Acota Rips: “En los textos religiosos más antiguos también se menciona una quinta dimensión. La llaman ‘profundidad del bien y del mal’” (El Código Secreto de la Biblia, págs. 30 y 49).

Por lo tanto, si lográramos identificar qué es esta quinta dimensión estaríamos en la posición correcta para encaminarnos hacia la teoría unificada postulada por Einstein, la que debería explicar las leyes universales fusionando Ciencia y Religión.

Siguiendo esta línea de pensamiento, tal vez encontremos en la misma Biblia la explicación, cuando ésta revela la reflexión de los Creadores Iniciales al momento de la caída del Hombre en el Edén: “El hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal” (Génesis cap.1, vers.22) y cuando a través del profeta Isaías anuncia: “Yo soy Yavé, y no hay otro igual; yo enciendo la luz y creo las tinieblas, yo hago la felicidad y provoco la desgracia, yo Yavé, soy el que hace todo esto.” (Isaías cap.45, vers.7. La Biblia Latinoamérica, Edición Pastoral). Según la Biblia, el Creador mismo constituiría aquella quinta dimensión, la “profundidad del bien y del mal”, y la Ciencia por lo tanto adquirirá su verdadero sentido y orientación para nosotros cuando logremos comprender tanto la real existencia del Uno como su accionar en el Universo y en la historia humana.

Es decir, si internalizamos por fin que el Universo (y por extensión lógica la Vida) es un gigantesco software diseñado por la Mente del Creador, manifestado como ya vimos en campos energéticos interactuando ordenada e inteligentemente, y no un conglomerado de materia y energía que fue evolucionando por casualidades estadísticas, recién estaremos en posición de comprender cómo operan las leyes universales... y nos posicionaremos en la senda correcta para llegar a descubrir la expresión físico-matemático-informática de la Teoría del Campo Unificado: El Programa Primigenio de Dios, la perfecta simbiosis de Ciencia y Religión.

CONCLUSIONES

En resumen y por todo lo anteriormente expuesto, es perfectamente posible e incluso más razonable -dada la evidente existencia de estos “softwares primordiales”- una intervención inteligente en la creación del Universo y de la Vida, en vez de que éstos se hayan formado por azar o por mero accidente.


Incluso, hasta es perfectamente posible para una Inteligencia tal, que sus softwares primordiales estuviesen diseñados para responder a la orden de su voz, como ocurre hoy en día con algunos equipos y programas informáticos incipientes, que poseen dispositivos de reconocimiento del habla . Entonces no sería ya tan absurdo y fantástico lo que la Biblia afirma: “Por la palabra de Dios fueron hechos los cielos; y todo el ejército de ellos, por el aliento de su boca... porque él dijo y fue hecho, él mandó y existió.” (Salmo 33, vers.6 y 9).

En esta nueva visión cosmológica hasta el aparente azar estaría regido por leyes inteligentemente programadas. Si hay alguna factibilidad de un acto creador y un total control posterior sobre él, va probablemente por este camino.

Por lo tanto, con las evidencias acumuladas a lo largo de esta presentación, podemos inferir perfectamente que Dios existe y que es el responsable de nuestra existencia.

Ahora, ¿por qué pareciera tan lejano a nuestras vidas cotidianas? Tal vez el hecho que no lo veamos personalmente se debe a esas razones que Él mismo se ha encargado de explicarnos a través de los libros sagrados, y que tienen directa relación con la pugna entre el bien y el mal que se libra en la Tierra con nosotros como medios de prueba.

No obstante nos habría dejado manifestaciones contundentes de su existencia y de su accionar: Su superinteligencia en el comportamiento codificado de la energía de la que formamos parte, su interés directo por nosotros en la sorprendente máquina de comunicación en tiempo real (hecha de letras codificadas) que es la Escritura, su carácter en el de Jesucristo y en de los santos que siguieron su ejemplo de vida: “Quien me ha visto a mi ha visto al Padre”, etc.

Lo conoceremos por fin cuando todo se haya consumado y la Tierra junto con la Humanidad se halle libre de la Anomalía que la mantiene en cuarentena obligada: “Ahora vemos oscuramente, como por espejo, pero entonces veremos cara a cara, y le conoceré a Él como Él me conoce a mi”, escribió inspiradamente el apóstol Pablo.


Por: Carlos Jiménez Fajardo


VIDEOS COMPLEMENTARIOS:

Probando la Existencia de Dios (History Channel)



La Prueba Científica de la Existencia de Dios (HD - español latino)





OBSERVACIÓN: Esta serie de artículos están basados o forman parte del libro escrito recientemente por el autor, denominado “Fenómalos – La Quinta Esencia”, publicado por Editorial Trafford (ISBN 1-4251-1232-3, por Trafford Publishing, Canada). Las imágenes y videos han sido tomadas directamente de la web, y sólo para efectos de ilustración del texto. De haber alguna de ellos con derechos de autor agradeceré comunicármelo para retirarlas de esta entrada.

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6 comentarios:

Anónimo dijo...

Sr. Jiménez
En realidad pienso que es necesario partir desde el principio para poder emitir una opinión responsable en relación este aspecto, y a tantos otros que forman parte de nuestra existencia.
Las personas en general y en su gran mayoría, se aferran a atavismos y los asimilan hasta que llegan a formar parte de su actuar diario, de su comportamiento intelectual.
No sé si estoy equivocado, y corríjame Ud si así fuera, pero mi percepción es que no existe persona en el planeta que esté libre cien por ciento de esta visión atávica respecto a los desafíos que la vida le plantea.
En todo caso no estoy diciendo que esto sea malo y hasta tal vez en algunos casos puede ser una portentosa virtud que se debe cultivar y potenciar, pero hay otros casos en las que nos lleva hacia un estancamiento en el desarrollo de las ciencias y del pensamiento y hasta a cometer gravísimos errores, tal vez irreparables y de consecuencias desastrosas.
Son muchos los casos históricos que pueden mencionarse y que también se han dado en los tiempos actuales. Célebre la condena aplicada a de Galileo quien postuló un universo diferente a aquel que la ciencia y los dogmas de su época propiciaban y se dice terminó su alocución de desistimiento diciendo "y sin embargo se mueve". Otras personas exteriorizan su atavismo dudando de todo aquello que es nuevo, poniendo en duda su funcionamiento, utilidad, seguridad etc. Ejemplo de ello lo da un presidente chileno Don Ramón Barros Luco. Se cuenta que cuando lo invitaron a presenciar la prueba del primer submarino construido en Chile y antes de efectuar su primera inmersión exclamó con sorna"¿y si se chinga?. El destino hizo que la sentencia se cumpliera con precisión, muriendo toda su tripulación
Usted ya se estará preguntando ¿A que viene todo esto?.
Para hacerlo mas gráfico le explicaré de la siguiente forma:
Si un día me siento enfermo, obviamente voy al médico para que efectúe un diagnóstico de mi enfermedad y me recete los medicamentos que sean necesarios para que pueda mejorarme de mi mal. Pero aquí viene lo interesante y es que yo ni siquiera imagino cuales son las propiedades de ese medicamento ni sé cómo averiguarlas y, entonces, estoy confiando plenamente en lo que me dice mi médico. Esto se trata exactamente de un "acto de fe". Y lo cierto es que al haber confiado en el médico, mi organismo se fortalece y el medicamento, que en muchas oportunidades se podría ser de un placebo, restaura mi salud.

Lo mismo sucede si alguien dice que un átomo está formado por una serie de partículas que tienen cierta masa, cierta forma, y se agrupan de determinada manera. También es algo que nadie ha visto y que se basan solamente en el comportamiento de la materia para llegar a esta deducción. Sin embargo si a cualquier persona le preguntan como es un átomo, lo describirá de igual forma que si hubiera sido testigo presencial de una visualización de éste, pero que no tiene ninguna posibilidad de comprobar que sea así. !Otro "acto de fe"!.
En cuanto a la existencia de un Dios, también existen estudiosos de textos históricos, bíblicos, de hechos que no se pueden explicar por aplicación de los conocimientos científicos o técnicos. Entonces si éstas personas emplean métodos similares a los empleados por aquellos estudiosos de las ciencias y llegan a conclusiones a partir de razonamientos coherentes, aunque nunca hayan visto al ser en estudio, ¿por qué en este caso se pone en duda su investigación?. No se trata simplemente de un atavismo que asimila a estas personas con aquellos que vivieron en la edad media e hicieron beber cicuta a Sócrates por no compartir su modo de pensar o que sometían a tortura a aquellos que tenían un dios diferente al que el estado o la sociedad les imponía?.
Tal vez usted podría argüir que en este último caso no hay algún resultado visible si alguien pone en práctica estos preceptos. Yo le diría que especialmente, y esto es corroborado por documentos históricos irrefutables, los creyentes se dejaban matar y lo hacían felices porque era en pos de defender sus principios al igual que Galileo.
¿Qué les daba esa férrea fuerza de voluntad para ello? Lo cierto es que no eran drogas o fármacos, sino la fe en su Dios. La fe actuaba al igual como fortalece a nuestra salud el fármaco. En todo caso debo dejar constancia que las personas que pueden renunciar a todo, incluso a su vida por ir en pos de un ideal, tienen carácter de genio ("El hombre mediocre" de José Ingenieros) o de líder (“La Rebelión de las Masas” de José Ortega) .

En realidad, en muchos casos toman esta actitud como una forma de desligarse de las responsabilidades les impone determinadas doctrinas, de liberarse de las culpas de haber faltado a sus preceptos, de deshacerse de los lazos que los tienen atados debido a que son absolutamente incapaces de resolver cualquier situación en forma armónica con las obligaciones que les imponen determinadas doctrinas, dogmas, leyes o lo que sea. Son como aquellos conductores de vehículos que no tienen ninguna aptitud para ello, que necesitan espacios totalmente abiertos para no chocar y si les llevan a lugares más estrechos, no tienen la capacidad ni siquiera para desplazarse aunque sea a mínima velocidad sin chocar con lo que les rodea. Son personas de gran torpeza intelectual.

No me refiero aquí a aquellos que habiendo efectuado investigaciones serias, con información tomada de fuentes fehacientes, han llegado a esta conclusión, siendo en este caso postura perfectamente respetable.

Otras causas comunes son para satisfacer su simple mediocridad, puesto que esta es la única forma mas simple que les permite hacerse notar, siendo esta una necesidad imperiosa para el mediocre, no así del genio.

Esta es un comentario muy somero en relación a este aspecto de nuestro pensamiento respecto a la existencia de un ser superior que espero sea ampliado por otros visitantes de este blog.
Atentamente: Escéptico

Carlos Jiménez Fajardo dijo...

Estimado Sr. Escéptico,
una vez más agradezco sus excelentes y extensos comentarios, que como siempre marcan una elevada vara en la calidad de la discusión, la cual que espero podamos todos alcanzar y mantener.

No obstante, quisiera pudiera Ud. comentar más especificamente respecto del CONTENIDO de mi artículo; es decir, en qué medida he podido con él PROBAR O NO A TRAVÉS DE LA CIENCIA la existencia de un Creador, de una Mente autora del Universo que observamos y del cual formamos parte.

Me interesa especialmente sus comentarios acerca de las evidencias que he mostrado de que la ENERGÍA y especialmente el CAMPO SUBYACENTE o "Campo Punto Cero" como lo denominan los físicos, está CODIFICADO INTELIGENTEMENTE (a manera de los modernos hologramas) para conectarlo todo, para grabar la información de los hechos acaecidos y para contener en estado virtual todas las posibilidades de ocurrencia a partir de cada instante ... hasta que la CONCIENCIA de un ser vivo materializa una con la OBSERVACIÓN.

Agradecido desde ya por sus valiosos aportes al debate de este importante y trascendente tema filosófico, le saluda atentamente,

Carlos Jiménez Fajardo

Anónimo dijo...

Ud. nuevamente me ha sorprendido con su modo de enfrentar cada planteamiento del que se propone encontrar una senda enmarcada dentro de los límites de la razón, pero también me sorprende su forma de expresarse.

¿Tiene Ud. siempre esa capacidad de hacer preguntas muy complicadas usando formas y términos extraordinariamente simples?. Y para coronar su concepción tan peculiar respecto a estos conceptos que superan nuestro entendimiento, ¿pretende que se las responda en unas pocas líneas?.

En realidad, y a mi entender, está pidiendo "imposibles".

A modo de preámbulo, le diré que mi posición es de no intervenir en el pensamiento de los demás, que cada uno desarrolle sus propias ideas, teorías, técnicas, ciecias, hábitos o lo que sea respecto a todo tipo de planteamientos que deben enfrentar durante su existencia. Eso no impide que cada uno pueda expresarse a través de cualquier medio, como yo lo estoy haciendo ahora, porque esto puede ser útil para que alguien encuentre el eslabón de la cadena para unir dos conceptos que antes creía irreconciliables, para encontrar el punto de partida de una senda que recorría sin saber con que sentido, o para orientar certeramente su andar hacia una meta clara y precisa.

Empezaré diciendo que hay diferentes niveles de desarrollo intelectual y tantos como individuos hayan existido en el mundo y tal vez en en universo. Por ello, la cantidad de interpretaciones de lo que pueda decir aquí va a ser igual al número de lectores,independiente de lo que cada uno piense respecto
a ello.
En los niveles inferiores, cuando no tienen argumentos que prueben lo contrario, algunos adoptan una actitud de resignación y aceptan sin mayor cuestionamiento todo aquello que se les dice y lo incorporan a todo su actuar, en cambio otros lo rechazan solamente por el simple hecho de discrepar de cuanto se les proponga, sin que haya una verdadera razón que justifique tal actitud, o porque "alguien" de su entera
confianza se los dijo. En otras palabras, estas personas se aferran a dogmas respecto a situaciones a veces reales y otras veces imaginarias

A medida que se va ascendiendo en el nivel de desarrollo intelectual, los individuos empieza a realizar comparaciones y a hacer análisis muy básicos, aunque muchas veces ajenos a la realidad, respecto a muchos (no a todos) los planteamientos que cada uno debe enfrentar. Por lo tanto lo que asimilan no es exactamente igual a la teoría original, la modifican y la adaptan a su modo de ver las cosas, elaboran su propia realidad.
Los mas desarrollados intelectualmente estudian, analizan y hasta modifican cuanto desafío enfrentan, sin importar de donde provenga. Nada aceptan sin que previamente descubran y principalmente comprendan las causas que dieron origen a una determinada teoría. Son esencialmente los creadores o descubridores. Tienen la capacidad de comprender cabalmente cualquier sistema que el ingenio humano
pueda materializar.

Las mentes superiores integran, las inferiores discriminan y por razones muy naturales. Las primeras tienen la capacidad de desarrollar toda idea que provenga de otro individuo, por lo tanto se nutren de tales ideas y ello les permite realizar proyectos que habitualmente se tornan en realidad. Las segundas no tienen la capacidad de desarrollar las ideas de las mentes superiores y a la vez temen a la competencia y
principalmente a ser desplazadas.

Como ya podrá Ud inferir, no existe una sola "verdad", sino tantas como individuos haya. Tal vez algunas tengan ciertas similitudes y puedan integrarse, formar un conglomerado que que les de la fuerza necesaria para oponerse a aquellos que tienen verdades disímiles.

En lo que a mi respecta, en verdad ya tengo ciertas actitudes definidas en relación a lo que Ud. plantea, pero como no poseo los argumentos suficientemente sólidos que me permitan probar irrefutablemente que estoy en la senda correcta, evito tomar actitudes que puedan excluir otras
corrientes que también podrían ser verdaderas. Aquí retomo lo anteriormente expuesto, cada individuo posee su peculiar "verdad".

Después de tanto rodeo voy a entrar de lleno a intentar hacer un esbozo de la respuesta que me está pidiendo, pero quiero dejar muy en claro que no se puede hacer en forma directa, sino por medio de aproximaciones sucesivas asintóticas, como diría un matemático, esto es que jamás podremos llegar a la raiz, a la esencia de este planteamiento.

Hay ciertas cosas muy claras y una de ellas es que si hubiesemos sido creados, nuestra capacidad mental no puede ser superior, ni aún igual a la del creador. Tal vez para nuestra estructura mental esto sea de perogrullo, pero no está demás hacer un somero análisis.
Empecemos haciendo alguna analogías a nivel humano. Cuando el hombre construye una máquina, un mecanismo, un aparato electrónico, este mismo individuo y otros tienen la capacidad para poder hacer uso de ellos, de poder entender su funcionamiento. Esto significa llanamente que el nivel intelectual de cada operador es al menos igual al que empleó el diseñador al momento de construirla. A medida que el diseñador va elevando el nivel, su estructura y funciomnamiento podrá ser entendida solamente por individuos de mayor desarrollo intelectual y será incomprensible para los intelectos de nivel inferior. Pero nunca el diseñador podrá construir una máquina racional que el mismo sea incapaz de comprenderla y de interactuar con ella. De aquí también se colige que lo que el hombre de nivel superior pueda concebir, será absolutamente incomprensible para los de nivel inferior. Asimismo nosotros, si somos producto de una creación, por lo tanto de nivel intelectual inferior al del creador, no tenemos la capacidad de comprender cabalmente todo aquello que el haya hecho, a no ser que lo haya diseñado expresamente para nuestro uso, o lo que es lo mismo, al momento de su diseño empleó un nivel intelectual menor al del suyo. Esto significa por lo tanto que tenemos una limitante absoluta que nos impide llegar a la raiz de este conocimiento.

Si por otra parte somos producto del azar, el desarrollo de la capacidad mental sería incierto a menos que el hombre pueda intervenir directamente en aquello. En cierto modo es así y existe una intervención tal vez muy elemental por medio de la educación. Pero ésta sólo sirve
para endilgarnos en la senda por la que marcha toda la humanidad, y no para desarrollar una capacidad intelectual superior a la que nuestra estructura cerebral puede alcanzar. Como esto es un aspecto muy poco conocido, hagamos una analogía con la inteligencia artificial. La capacidad de estos equipos electrónicos está dada esencialmente por el número de componentes y cantidad de conexiones. Dado que la cantidad de componentes es tal vez de varios millones, pero en estricto sentido limitada porque no puede ser aumentada hasta el infinito,
aquello ya nos señala nuestra frontera. Lo mismo sucede con el número de conexiones, aunque son muchas, nunca podrán ser infinitas, por lo tanto no es posible desarrollar una inteligencia artificial de capacidad tan grande que se aproxime a lo ilimitado. Por otra parte, como se sugirió
anteriormente, no podríamos construir una máquina de capacidad superior a nuestro cerebro puesto que no la entenderíamos.
En el hombre el tipo y número de conexiones con que nace cada ser varía manifiestamente entre un individuo y otro pero, aún siendo
cantidades tan grandes que son difíles de manejar con nuestra mente, son limitadas, por lo tanto nunca podremos desarrollar capacidades superiores a la de nuestra estructura cerebral. Además, debido a que no existe esa variación natural sostenida de las capacidades intelectuales, no hemos observado las mutaciones espontáneas como las descritas por Spengler, las evidencias apuntarían a que fuimos producto de una creación con una estructura fija, inamobible, y en tal evento no podremos comprender los mecanismos empleados por el creador.

Como puede apreciar, no he empleado ninguno de sus argumentos para poder llegar a esta conclusión, y ello se debe a que muchos de los conceptos que Ud. ha empleado, si bien son conocidos por el hombre y se sospecha cuáles son sus alcances, no se puede comprender hasta ahora su funcionamiento.

Ello no significa que no sean argumentos válidos y coherentes, sino que a mi me resulta más cómodo y me facilita el desarrollar un razonamiento respecto a tales aspectos no terrenales. Pero tomando algunos de ellos, por ejemplo la codificación de la materia (este es muy terrenal) le puedo comentar lo siguiente: A mi juicio la codificación no está en la materia, sino en las leyes que la rigen, al igual que en una moneda, su valor no está en su masa ni en su forma ni en el material con que fué acuñada, sino en lo que simboliza. Pero estas leyes no
aparecieron aleatoriamente, sino que existe una sombrosa armonía entre ellas y, por tal causa, se pueden analizar bajo dos aspectos
diferentes. Uno de ellos, y es el que Ud. enuncia, es que no sea un cúmulo de leyes tanto físicas como químicas, sino que puede ser una sola ley general que aún no hemos descubierto. Otra forma de analizarlo es que efectivamente se trate de un cúmulo de leyes, pero aquí viene lo sorprendente, están tan bien coordinadas entre si y se complementan tan estrechamente, que no podrían ser el producto del azar, sino de la creación por una entidad inteligente que las diseñó de esta forma para que todo pueda funcionar tal como vemos que funciona el universo. Si duda respecto a lo último, simplemente imagine que tan sólo una de ellas no existiera, ¿Seguiría todo funcionando aun que sea de una forma mas burda?. Ciertamete sería imposible, se rompería el equilibrio del universo.
Ya ve que es difícil sostener la teoría que todo surgió como producto del azar, sino que en el origen de la materia y el universo intervino una inteligencia creadora, tal como Ud. lo ha demostrado.
Atentamente
Escéptico

Carlos Jiménez Fajardo dijo...

Dejo aquí la noticia de una sorprendente investigación en proceso, la que de resultar positiva, vendría a avalar plenamente lo publicado en este artículo:

UN EXTRAÑO RUIDO DETECTADO POR EL GEO600 PODRÍA PROBAR QUE VIVIMOS EN UN HOLOGRAMA

EL DETECTOR DE HANNOVER QUIZÁ SE HAYA TOPADO CON EL LÍMITE FUNDAMENTAL DEL ESPACIO-TIEMPO

Fuente: http://www.tendencias21.net/Un-extrano-ruido-detectado-por-el-GEO-600-podria-probar-que-vivimos-en-un-holograma_a2996.html

Yaiza Martínez. La Flecha, 23 feb (Tendencias Científicas). –

El detector de ondas gravitacionales GEO 600, de Hannover, en Alemania, registró un extraño ruido de fondo que ha traído de cabeza a los investigadores que en él trabajan. El actual director del Fermilab de Estados Unidos, el físico Carl Hogan, ha propuesto una sorprendente explicación para dicho ruido: proviene de los confines del universo, del rincón en que éste pasa de ser un suave continuo espacio-temporal, a ser un borde granulado. De ser cierta esta teoría, dicho ruido sería la primera prueba empírica de que vivimos en un universo holográfico, asegura Hogan. Nuevas pruebas han de ser aún realizadas con el GEO 600 para confirmar que el misterioso ruido no procede de fuentes más obvias.

En 2006, Tendencias21 publicaba un artículo en el que se anunciaba la puesta en marcha del GEO 600 de Hanóver, en Alemania, un detector de ondas gravitacionales que se creía podía revolucionar la astronomía. La misión del GEO 600 consistía en detectar de manera directa lo que nunca antes había sido detectado: las elusivas ondas gravitacionales, que son ondulaciones del espacio-tiempo producidas por un cuerpo masivo acelerado -como un agujero negro o una estrella de neutrones- y que se transmiten a la velocidad de la luz. Estas ondas gravitacionales fueron predichas por la Teoría de la Relatividad de Einstein, pero en realidad sólo se han podido recoger evidencias indirectas de ellas.

Tampoco el GEO600, en sus años de funcionamiento, ha conseguido detectar de forma directa las ondas gravitacionales pero, según publicó recientemente la revista Newscientist quizá, casualmente, se haya topado con el más importante descubrimiento de la física en los últimos 50 años.

Gigantesco holograma cósmico

Un extraño ruido detectado por el GEO600 trajo de cabeza a los investigadores que trabajan en él, hasta que un físico llamado Craig Hogan, director del Fermi National Accelerator Laboratory (Fermilab), de Estados Unidos, afirmó que el GEO600 se había tropezado con el límite fundamental del espacio-tiempo, es decir, el punto en el que el espacio-tiempo deja de comportarse como el suave continuo descrito por Einstein para disolverse en "granos" (más o menos de la misma forma que una imagen fotográfica puede verse granulada cuanto más de cerca la observamos).

Según Hogan, "parece como si el GEO600 hubiese sido golpeado por las microscópicas convulsiones cuánticas del espacio-tiempo" . El físico afirma que si esto es cierto, entonces se habría encontrado la evidencia necesaria para afirmar que vivimos en un gigantesco holograma cósmico.

La teoría de que vivimos en un holograma se deriva de la comprensión de la naturaleza de los agujeros negros y, aunque pueda parecer una teoría absurda, tiene una base teórica bastante firme.

Los hologramas de las tarjetas de crédito y billetes están impresos en películas de plástico bidimensionales. Cuando la luz rebota en ellos, recrea la apariencia de una imagen tridimensional. En la década de 1990, el físico Leonard Susskind y el premio Nobel Gerard't Hooft sugirieron que el mismo principio podría aplicarse a todo el Universo.

(continúa...)

Carlos Jiménez Fajardo dijo...

UN EXTRAÑO RUIDO DETECTADO POR EL GEO600 PODRÍA PROBAR QUE VIVIMOS EN UN HOLOGRAMA (...continuación)

Unidades de información

Según esta teoría, nuestra experiencia cotidiana podría ser una proyección holográfica de procesos físicos que tienen lugar en una lejana superficie bidimensional. Desde hace algún tiempo, los físicos han mantenido que los efectos cuánticos podrían provocar que el continuo espacio-tiempo convulsionara descontroladamente a escalas muy pequeñas. A estas escalas, la red espacio-temporal podría granularse, y estar compuesta de diminutas unidades (similares a los píxeles) de un tamaño de aproximadamente cien trillones de veces el tamaño del protón.

Si el ruido captado por el GEO600 ha registrado estas hipotéticas convulsiones, según Hogan, la descripción del espacio-tiempo cambiaría radicalmente. Eso supondría considerar el espacio-tiempo como un holograma granulado, y describirlo como una esfera cuya superficie exterior estaría cubierta por unidades del tamaño de la longitud de Planck (distancia o escala de longitud por debajo de la cual se espera que el espacio deje de tener una geometría clásica).

Cada una de estas "piezas" del mosaico universal sería, asimismo, una unidad de información. Y, según el principio holográfico, la cantidad total de información que cubre el exterior de dicha esfera habría de coincidir con el número de unidades de información contenidas en el volumen del universo.

Detección posible o error de fondo

Teniendo en cuenta que el volumen del Universo esférico sería mucho mayor que el volumen de la superficie exterior, este galimatías se complica aún más. Pero Hogan también señala una solución para este punto: si ha de haber el mismo número de unidades de información o bits dentro del Universo que en sus bordes, los bits interiores han de ser mayores que la longitud de Planck. "Dicho de otra forma, el universo holográfico sería borroso", explica el físico.

La longitud de Planck ha resultado demasiado pequeña para ser detectada hasta la fecha, pero Hogan afirma que el GEO 600 ha podido registrarla porque la "proyección" holográfica de la granulosidad podría ser mucho mayor, de alrededor de entre 10 y 16 metros.

Lo que ha detectado el GEO 600, en definitiva, podría ser la borrosidad holográfica del espacio-tiempo, desde el interior de este universo holográfico. Cierto es que aún está por demostrar que el extraño ruido captado, de frecuencias entre los 300 y 1.500 hertzios, no proceda de cualquier otra fuente, reconoce Hogan.

Esta posibilidad también ha de considerarse, dada la sensibilidad del detector para captar desde el ruido del paso de las nubes hasta el de los movimientos sísmicos terrestres. De hecho, los investigadores del detector se afanan continuamente en "borrar" ruidos de fondo detectados por el GEO 600, para poder definir lo importante.

Nuevas pruebas

De cualquier manera, si el GEO 600 hubiera descubierto el ruido holográfico procedente de las convulsiones cuánticas del espacio-tiempo, entonces ese ruido obstaculizaría los de detectar las ondas gravitacionales. Sin embargo, por otro lado, el hallazgo podría suponer un descubrimiento incluso más fundamental, sin precedentes en la historia de la física.
Según publicó recientemente la web del GEO 600, para probar la teoría del ruido holográfico, la sensibilidad máxima del detector ha sido modificada hacia frecuencias incluso más altas.

Los científicos consideran que el GEO 600 es el único experimento del mundo capaz de probar esta controvertida teoría, al menos en la actualidad.

Anónimo dijo...

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